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Seres racionales

tolerance

Son innumerables las especies de seres vivos que pueblan la Tierra. Desde los más diminutos, sólo visibles mediante el empleo de potentes microscopios, hasta las gigantescas ballenas azules, de hasta 30 metros de longitud. Aves, mamíferos, plantas, microbios, insectos, artrópodos, líquenes y muchas más especies de seres vivos, englobados en diversas categorías. Una de esas especies es el ser humano.

Escrito por: Pedro Villena

El ser humano ha evolucionado y ha conquistado el mundo, amparándose en la idea de que somos la única especie inteligente sobre la Tierra, poseedores del lenguaje, raciocinio, inteligencia, adaptabilidad y cualquier otra excusa que se nos ocurra como muestra de superioridad ante el resto de las especies con las que compartimos el planeta. Incluso, en un alarde de prepotencia, nos hemos llegado a autonombrar con el rimbombante nombre de “Homo Sapiens Sapiens”, en la actualidad en desuso. Y nos vanagloriamos de ello, relegando al resto de las especies, y al mismo planeta, a un mero papel secundario, a ser un actor invitado, sin diálogo, a ser un simple objeto decorativo del cual desprendernos si nos estorba.

 

La verdad, no he estudiado biología para conocer el comportamiento de todas y cada una de las especies animales y vegetales, sus relaciones entre ellas y con el medio circundante, pero creo que no debe de haber ninguna especie sobre la Tierra, que haga sufrir a otra especie por puro placer, como hace el ser humano. Yo no he visto a ningún animal torturar, por ejemplo, a un toro por diversión, en medio de una plaza abarrotada de personas, disfrutando al ver cómo se le escapa la vida a un ser vivo, con cada estocada. Yo no he visto a ninguna especie animal organizar cacerías de otra especie, tan sólo por el placer de matar por matar, por conseguir un número mayor de trofeos, ya sean perdices, zorros, ciervos, elefantes… Sí, los animales matan también, pero tan sólo para comer, para alimentarse ellos y sus crías, para perpetuar la especie y asegurar su existencia, y no para exhibir sus trofeos en forma de pieles, objetos decorativos o exponiéndolas en las paredes.

 

¿Alguien sabe de algún animal que destruya su propio hábitat, talando, quemando fauna y flora, esquilmando los mares, las tierras, tan sólo por codicia, comodidad o para conseguir una vista mejor y presumir de forma de vida? Los ejemplos de barbaridades cometidas por los seres humanos son innumerables, y no tan sólo con otros tipos de especies animales o vegetales, sino incluso con su misma especie, con otros Homo Sapiens; tan sólo hay que revisar la historia para comprobar la violencia gratuita ejercida por unas personas contra otras. Y no sólo físicamente, sino también a nivel emocional, psicológico, abusando de su poder e influencia para hacer sentir peor al prójimo, llegando hasta la humillación.

 

Incluso, hasta en ocasiones, en personas que en teoría tienen que ayudar a otras, personas que por sus estudios y vocación, se dedican a tareas de orientación o a la salud mental, y a los cuales acudimos aquellos que tenemos dichos problemas. Profesionales que en teoría se dedican a ayudar a quien acude a su consulta o despacho y que son capaces de decir, con toda crudeza, que “si tantas ganas tienes de suicidarte, pues hazlo ya, y así no perdemos el tiempo ni tú ni yo” o llegar hasta el extremo de preguntarte cómo estás y contestarse ellos mismos, entre risas, que “aunque no sé por qué te pregunto, si sé que me vas a decir que mal”, quedándose uno con una cara de idiota, sintiéndose humillado, y más bajo aun anímicamente, y preguntándote qué has hecho mal para merecerte un desprecio así.

 

Sí, Homo Sapiens, seres racionales, el culmen de la evolución. Sí, claro, y qué más.

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