Esta web utiliza cookies propias y de terceros para obtener información de sus hábitos de búsqueda e intentar mejorar la calidad de nuestros servicios y de la navegación por nuestra web. Si está de acuerdo haga clic en ACEPTAR o siga navegando.

Aceptar cookies

(Blog) Nuestro día: aceptando las diferencias

personasNo estoy muy a favor de que haya un día de “x” o “z”, porque pienso que perpetuamos la autodiferenciación. Sin embargo, viviendo y viendo cómo se margina, denigra y maltrata, a día de hoy, a las personas con algún tipo de discapacidad, siento que aún queda mucho para la aceptación y el respeto de estas personas, haciéndose necesario recalcar su existencia y mostrando lo que son, para que se las pueda entender mejor.

Escrito por: Lidia Fuentes

Por un lado, hay las discapacidades físicas, que, cuando se viven desde la infancia o el mismo nacimiento, son compensables, aunque no quiero decir con esto que sea fácil hacerlo. Esto suele requerir mucho tesón, motivación y fuerza personal para reponerse en momentos de desesperanza.

 

Otras discapacidades físicas, por su parte, adquiridas o desarrolladas cuando una persona ya ha crecido o es adulta, son más difíciles de asumir y tratar. La persona ha de adaptarse a esa nueva situación, cambiar sus hábitos, y probablemente a consecuencia de ello su entorno socio-laboral. El duelo que se vive, al tener que “despedirse” de una vida pasada con unos atributos físicos más “adaptados” a lo que la vida nos propone, puede suponer un menoscabo en nuestro estado de ánimo, que, si se prolonga, puede generar un estado depresivo permanente que debería tratarse.

 

En tercer lugar, están las discapacidades psicológicas. Son las que tratan sobre elementos cognitivos como la inteligencia, la memoria, el razonamiento, e incluso la emotividad (o inteligencia emocional). Estas son muy variadas, y pueden ser derivadas de un trastorno psiquiátrico, ser generadas por un traumatismo, o bien ser adquiridas desde el nacimiento. Según el momento en que se dé, estaremos mejor preparados, o no, para asumir esa realidad, tratarla y/o mejorarla.    

 

Finalmente, se encuentran las discapacidades psiquiátricas. Para describirlas, no basta con pensar en personas que no logran adaptarse bien a ambientes sociales y laborales. A veces, si consiguen adaptarse bien, en algún ámbito social, o laboral, llegando incluso a destacar en alguno de ellos. Además, a veces, es muy difícil percibir si una persona presenta una discapacidad psiquiátrica, porque la idea generalizada de que serán personas que no se cuiden mucho físicamente, que presenten “tics” o tartamudeen, por ejemplo, no suele ser así. En resumen, que se les notará en algo externo, que presentan una discapacidad. A mí este punto me ha generado grandes conflictos personales, familiares e incluso conmigo misma. He llegado a dudar de quien era, de cómo me ven, y de qué debo hacer en mi vida.    

 

Creo que, por todo lo descrito anteriormente, a quienes más visibilidad se les debe dar en un día como este, “el día mundial de las personas con discapacidad”, es a aquellas personas que se sienten ninguneadas, que no encajan en los clichés de la discapacidad, y que, por tanto, son tratadas con menos vehemencia que aquellas a quienes se les “nota” más.    

 

A mí me han “tachado” de vaga cuando no podía trabajar porque había tenido crisis personales que no conseguía canalizar adecuadamente, al no saber aún qué era lo que me pasaba y al no tener apoyo social. Me han tachado de “falsa y manipuladora” al decir que mi ex pareja no me trataba bien, porque tenía pocas personas de mi lado, debido a mi dificultad para hacer amigos y para expresar lo que sentía. Mi inteligencia y el coraje que demostré en el proceso de mi separación parecían no concordar con una persona supuestamente menos “hábil” para la vida. También me han “tachado” de torpe y “pasota” cuando me perdía intentando llegar a algún lugar al que ya había ido alguna vez, o cuando me costaba aprender a saltar el “potro” en clase de gimnasia. Estos son solo algunos ejemplos de las cosas que la gente me ha llegado a decir antes de saber que tenía un “trastorno” de salud mental, e incluso cuando ya sabían que lo tenía.    

 

Quiero pedir que SE EVALÚE, TRATE Y RESPETE de la misma forma a una persona, con o sin discapacidad, y a las personas con CUALQUIER TIPO DE DISCAPACIDAD, A TODOS POR IGUAL.

¿Dónde estamos?

c/ Bac de Roda, 149
T. 93 303 50 97


Avinguda Josep
Tarradellas, 19-21
T. 93 289 24 30


c/ Indústria, 50
T. 93 210 24 19

Contacto

Oficinas Centrales
T. 93 452 04 67


Horario de atención
L-J 8.00-13.00h y 14.00-17.00h
V: 8.00-14.00h
Clubs Sociales de L a V de 14.30 a 19.30h


joia@fundaciojoia.org

delegacioprotecciodades@fundaciojoia.org